BIBLIOTECA VIRTUAL CUBANA DE PUBLICACIONES ILUSTRADAS

Descripción
Galería

 

Son muchos los factores que pueden hacer que una obra impresa se convierta en rara y valiosa: antigüedad, autor, temática, significación histórica, corta tirada, etc. Aunque el objetivo final de este proyecto será digitalizar la mayoría de las publicaciones antiguas cubanas de ese tipo en estos inicios nos ocuparemos solo de aquellas que merecen dicha calificación debido a la factura y trascendencia de sus ilustraciones.

La finalidad de esta “Biblioteca Virtual Cubana” es, con el paso de los años, llegar a mostrar en la mejor medida posible la composición de la mayoría  de nuestras publicaciones ilustradas de importancia, exhibiendo digitalmente ordenadas en nuestras galerías y a toda pantalla cada una de las imágenes que las componen. Conformaremos así lo que pudiéramos llamar “Catalogo de las Ilustraciones” que nutrieron nuestro mundo editorial.

Las ventajas que ofrece el desarrollo de la computación y la red de redes para recrear virtualmente esas viejas y maravillosas láminas, irrepetibles actualmente con su original calidad y parte importante de nuestro patrimonio cultural, es una opción que no debemos desaprovechar a la hora de rescatar la historia gráfica cubana que se mantiene oculta y algo olvidada actualmente.

 

El libro ilustrado en Cuba…. sus inicios….

No será por su antigüedad que se distinga un libro cubano….

La imprenta, que había surgido en Alemania a mediados del siglo XV, llegó a América de la mano de un italiano, Juan de Pablos, que la estableció en Méjico en 1539.  Cuba como país pequeño y colonial  la vino a conocer tardíamente, casi dos siglos después, cuando allá por 1720 el tipógrafo flamenco Juan Carlos Habré se estableció en la Habana y a los tres años imprimió su famosa “Tarifa general de precios de medicinas”, según consenso el primer impreso cubano. A partir de esa fecha y durante más de cien años muy pocos fueron sus avances debido a las restricciones impuestas por una Corona consciente del peligro que acarreaba dicha actividad en un país en el que el desarrollo de la ilustración solo contribuiría a consolidar su identidad como nación independiente.

Al principio, algunas licencias concedidas a pequeños talleres solo permitieron el surgimiento de novenas religiosas, bandos y otros impresos de perentoria necesidad que antes se tenían que encargar al extranjero. Después, lentamente fueron surgiendo otros de mayor importancia como el de  José de Paula (1735), Blas de los Olivos(1750), Computo Eclesiástico (1762), Boloña (1775), Palma (1791), y finalmente la Imprenta del Gobierno, que surgió a partir de la de Blas de Olivos elaborando los dos títulos de mayor importancia de esa etapa: el primer volumen de las “Memorias de la Real Sociedad Patriótica” (1793) y un aislado y sorprendente libro de ciencias, “Descripción de diferentes piezas de Historia Natural, las mas del ramo marítimo” (1787),  preparado en su totalidad por el portugués Antonio Parra y su hijo, que con sus setenta y cinco láminas al aguafuerte, salvó de la blanqueada de libros ilustrados al XVIII cubano. Esta obra, por su importancia, ocupará una de las primeras páginas de nuestra biblioteca.
 

Las  décadas prodigiosas….

Sin embargo ya del siguiente siglo no nos podemos quejar los que gustamos de hurgar en nuestra historia a través de sus imágenes. A finales de sus años treinta, el arribo al país de varios artistas y grabadores extranjeros  y su trabajo conjunto con las imprentas criollas dio lugar a varias publicaciones de importancia, muchas de ellas colmadas de ilustraciones que se encuentran a la altura de las mejores hechas en el mundo. El total dominio de las técnicas litográficas por parte de sus creadores y el hálito artístico que le infundieron,  posibilitó una obra que ha quedado como importante testimonio gráfico de una etapa vital de nuestra historia, que de no ser por ello, solo conoceríamos por narraciones.

Ya por entonces existían en el país varias imprentas de calidad, con técnicos y prensas capaces de editar buenos libros: la de La Capitanía General, Barcina, Boloña, Oliva, etc. Sin embargo para nosotros, dado el propósito de nuestra Biblioteca Virtual expresado al inicio, más importante que las imprentas que hicieron nuestros libros, son los establecimientos y artistas que se encargaron de sus ilustraciones. Sus nombres aparecerán constantemente al pie de muchas de las láminas de nuestras páginas; por ello consideramos que serán de gran ayuda algunas cortas referencias a los talleres litográficos más destacados de la época.

 

Los Talleres Litográficos del Siglo XIX cubano….

-Litografía de Música de Santiago Lessieur - pintor francés radicado en la Habana desde principios del siglo. Funcionó de 1823 a 1828 y se dedicó más bien a la producción de piezas musicales. Publicó el “Periódico Musical”, primera revista impresa utilizando el proceso litográfico en Cuba.

-Imprenta Litográfica de Luis Claire - artista francés al igual que el anterior, que obtuvo permiso para su implantación en 1829. Su principal contribución fueron algunas pequeñas láminas en la revista “La Moda o Recreo Semanal del Bello Sexo” editada por Domingo del Monte. Este establecimiento desapareció en menos de dos años.

-Taller de Juan de Mata y Tejada - grabador autodidacta de origen dominicano que  estableció un pequeño taller litográfico en  Santiago de Cuba alrededor de 1830. Este realizó pocos trabajos, siempre de tipo no comercial y duró poco tiempo pues Tejada murió en 1835.

-Litografía de Costa, Hermano y Cía. o “Litografía Española” - primera litografía de importancia radicada en Cuba. Surgió en 1838 con  la llegada a la Habana de los hermanos Francisco y Fernando Costa, litógrafos del famoso taller de José Madrazo de Madrid, que arribaron a la isla con el fin de llenar el vacío existente en la actividad desde inicios de la década.

A este taller se debió la aparición, a finales de ese año,  de la lámina “Vista de la Plaza de las Catacumbas” en la entrega No 4 de “El Plantel”, nuestra primera revista ilustrada de seriedad. 

Por primera vez y gracias a la litografía, cuarenta años después de que Parra asombrara a los cubanos con sus peces de papel, comenzaban estos a disfrutar de detalladas vistas de lugares remotos conocidas hasta entonces solo por descripciones.

 

 

Por cierto que en esa misma entrega vio la luz un interesante trabajo firmado por Mariano Torrente sobre el origen de la litografía que será objeto de una de nuestras estampas.

Tras ese primer trabajo comenzaron a aparecer en las siguientes entregas de dicha revista nuestras primeras láminas autóctonas con vistas de la Habana como “El Templete” o la “Vista del Camino de Hierro” que sentaron el precedente para la publicación en 1941-42 del libro “Paseo Pintoresco por la Isla de Cuba” ilustrado por Fernando Costa y Laureano Cuevas, obra de gran importancia documental por la cantidad de lugares que recreó aunque no muy destacada artísticamente.

 

 

Tal vez porque en sus inicios dio a la luz algunos buenos retratos (dibujados y grabados por Ramón Amerigo) de personajes del gobierno o por su interés en  trabajarle a las dependencias oficiales, al año de creado este establecimiento cambió su nombre por el de “Litografía del Gobierno”.

Otros libros de gran interés que salieron de sus prensas fueron “Obsequio a las Damas” editado por  la imprenta de Ramón Oliva en 1839, donde podemos ver algunos trabajos muy finos y acabados, una rara “Historia de las limitaciones del hombre según la doctrina de Gall” con 20 retratos dibujados y litografiados por Costa en 1942 y la interesante “Monografía Oftalmológica” del Dr. M. González y Morilla, con 36 láminas iluminadas que se cuentan entre las primeras conocidas sobre esta rama de la ciencia.

Las cuatro publicaciones a que hemos hecho referencia serán incluidas en las páginas de nuestra biblioteca virtual.

 

 

-Litografía de la Real Sociedad Patriótica - también conocida como “Litografía de los Franceses” pues fue creada en 1839 por varios ciudadanos franceses, todos litógrafos y artistas de reconocida experiencia.

Francisco Miguel Cosnier y Alejandro Moreau, que más tarde trajeron a Julio Bourrelier y a Federico Mialhe (hábil paisajista y grabador que estaba llamado a convertirse en nuestro principal cronista gráfico) componían la plana de la naciente empresa cuyas acciones fueron absorbidas por la cúspide de la naciente burguesía criolla en franco enfrentamiento ya en ese entonces a la dominación española sobre la isla.

El intendente Claudio Martínez de Pinillos - conde de Villanueva, Domingo del Monte, el  Marques de Móntelo, etc. formaban la vanguardia de los criollos escudados tras la Sociedad Económica de Amigos del País, órgano que incluso dio origen al sugerente nombre del taller.

Recién instalados y debido a la superioridad técnica que demostraron, los editores de “El Plantel” rompieron sus vínculos con el taller “de los españoles” y comenzaron a hacerle encargos que se materializaron con la aparición del retrato de Hernán Cortes dibujado por Moreau durante la sexta entrega de la revista a principios de 1839.

 

 

De ahí en adelante y durante los seis años que funcionó le tenemos que agradecer a este taller diversas obras entre las que se destacan:

-las magníficas vistas y retratos que continuó publicando El Plantel hasta su desaparición.

-los planos de gran formato del importante “Atlas Cubano” que salieron a la luz lentamente durante los primeros años de la década del cuarenta.

-las ilustraciones de la edición cubana de “Las Comedias de Calderón de la Barca”,  uno de los libros más raros y ambiciosos de nuestra bibliografía, considerado en su tiempo la versión más importante de dicha obra impresa en el continente americano. Editada en dos tomos en 1842  por la imprenta de Ramón Oliva contó con 32 láminas firmadas por Moreau y Mialhe en las que este último ensayó por primera vez sus habilidades fuera del campo paisajístico.

-El álbum de vistas “Isla de Cuba Pintoresca”, a nuestro entender pieza mayor de las obras testimoniales de nuestro siglo XIX. Siguiendo la costumbre de personarse en los sitios de su interés, con papel y lápiz para tomar los apuntes que se trasladarían después a la piedra, Mialhe y en algunos casos Moreau, obtuvieron 48 vistas de nuestro país que por su factura y verismo constituyen hoy referencia obligada para los estudiosos de nuestro pasado colonial.

 


 

Litografía del Gobierno y de la Real Sociedad Económica – creada en  1845 a partir de la unificación de los dos talleres anteriores. Se mantuvo poco tiempo trabajando y aunque ya varios de los iniciadores habían tomado otros rumbos facturó algunos buenos trabajos como los cinco magníficos mapas del “Manual de la Isla de Cuba” de Arboleya que salió a la luz en 1852.
 

Litografía de Marquier - Fundada a finales de la década del cuarenta por el litógrafo francés Francisco Louis Marquier, en un local de la calle Lamparilla No. 96. Se puede afirmar que fue esta la empresa insignia de nuestra época de oro.

En aquellos tiempos, crear un buen taller de litografía no era empresa fácil; para hacerlo funcionar correctamente se necesitaban, además de buenos pintores o dibujantes, de diversos tipos de operarios como los preparadores de piedras, graneadores, copistas, pulidores, aplicadores de tintas, impresores, secadores, iluminadores de imágenes, etc. Sin embargo ya en el país, con los diez años de desarrollo de la actividad, las condiciones estaban creadas para ello y el surgimiento de este establecimiento fue la lógica respuesta. Mediante la colaboración de las más destacadas figuras del ramo impulsados por la gestión de artistas como Federico Mialhe, Jose Baturone, Eduardo Laplante y Leonardo Barañano se prepararon en él un grupo de obras que constituyen hoy el núcleo fundamental de nuestra grafica en ese siglo. Entre ellos se destacan:

-El álbum “Viaje Pintoresco alrededor de la Isla de Cuba”, segundo trabajo de calibre preparado por Mialhe entre 1847 y 1948 y que estaba llamado a convertirse en  la obra más reproducida de nuestra gráfica. Sus 30 grabados con vistas y temas costumbristas cubanos fueron copiados en varias ediciones fraudulentas publicadas en el extranjero por el editor habanero Bernardo May y a partir de ellas en infinidad de piezas decorativas y publicaciones de todo tipo alrededor de mundo.

-El “Álbum Californiano”, una de las obras más escurridizas de la colección cubana, impreso alrededor de 1850 con 12 láminas dibujadas por Ferran y  Baturone relativas a la Fiebre del Oro en California que iniciada en 1848 estaba de moda por ese entonces

- “Los Ingenios”, considerado por muchos como nuestra obra mayor por lo ambicioso de su formato y la calidad de sus láminas iluminadas a mano. El libro, ilustrado por Eduardo Laplante salió a la luz en 1955 cuando ya Marquier había vendido el taller a Santiago Martín.

- y muchas más, como la fabulosa serie “Isla de Cuba Pintoresca” con sus paisajes de gran formato, las ilustraciones de “La Floresta Cubana”, los libros “Memorias de la Historia Natural de la Isla de Cuba”, “Manual del Cochero”, “Fabulas Morales”, “Aves de la Isla de Cuba”, etc.

 

 

Litografía del Comercio – Creada en 1845 por Armando Lagriffoul, se mantuvo en activo durante muchos años gracias a los trabajos para periódicos humorísticos prolíficos en caricaturas, dirigidos por Juan Martínez Villergas e ilustradas por de Víctor Patricio Landaluce, que durante décadas se publicaron semanalmente con dos páginas ilustradas por número. “El Moro Muza” surgido en 1859 y “Juan Palomo” en 1869, son dos de las publicaciones en las que más trabajos con esta firma hemos visto. También trabajó para la industria tabacalera.

 

 

Litografía de Tiburcio V. Cuesta -  Hizo muy buenos trabajos para varias revistas, los primeros datan de 1853, hechos por Muguet y Baturone para la “Revista de la Habana”. También produjo el grabado de Laplante incluido en el libro “Memoria histórica de la villa de Santa Clara” de 1858, los grabados del segundo tomo de “Cuentos de Salón” de Teodoro Guerrero en 1866, etc. Sin embargo desde sus inicios su actividad fundamental fueron  los trabajos para las fábricas de tabacos y cigarros en los cuales fue uno de los primeros en aplicar el uso de la litografía en colores.

 

 

Litografía del Progreso – Aparece generalmente ejecutando trabajos de Landaluze. Facturó hermosas láminas como la Genealogía de Isabel II aparecidas en el “Álbum Regio” en 1855, así como las ilustraciones del libro “Fiestas con motivo de la llegada del eximo. Señor Don José de la Concha” por Creto Gangá publicado en 1854.

 

 

Litografía Mercantil – Dedicada más bien a la producción de habitaciones tabacaleras realizó trabajos de gran calidad en la era de la litografía a colores. Preparó la hermosa lámina de Los Negros Curros en el libro “Tipos y Costumbres de la Isla de Cuba” de 1881 y diversos trabajos a finales de los setenta para revistas ilustradas como “Juan Palomo”. Se encargó también de los 17 bellos mapas de los “Estudios Geográficos y Estadísticos de la Isla de Cuba” de Facundo Cañada, publicado en 1892 por la imprenta La Propaganda Literaria que usó varios métodos como la estereotipia y la litografía para su elaboración. Dicho libro cuenta con un hermoso frontispicio pintado por Manuel Arias que también salió de sus prensas.

 

 

Litografía de More y Ca. – Este taller, que más tarde llego a producir las mejores piezas de la colección cubana de vistas tabacaleras, estampó en sus inicios las láminas del hermoso libro “Álbum poético fotográfico de las escritoras cubanas”, basadas en retratos dibujados por Francisco Cisneros en 1868.

 

 

Litografía “La América” – Lo más importante que hemos visto de ella son las láminas del libro “Historia descriptiva de la villa de S. Antonio Abad de los Baños”, ilustrado por Laplante y R. Bear en 1859 para la imprenta Viuda de Barcina.

 

 

Litografía de G. Muguet  -  Surgida gracias a este litógrafo francés que arribó a Cuba a mediados de siglo, trabajando en diversos talleres hasta fundar el suyo propio en Obispo No. 37. Hizo unas raras vistas de la Habana y retratos que aparecieron en el primer año de la  “Revista de la Habana”  firmadas por Baturone y por el mismo Muguet.

 

 

Litografía de Bourrelier – Este señor, que aparece además como dueño de la Litografía de la Marina, se especializó en la confección de mapas y planos de gran tamaño entre los cuales se destaca el “Plano Topográfico de una parte de la Jurisdicción de la Habana” publicado en 1848 por el agrimensor D. Mariano Carles. A finales de los 40, estando situado en la Calle O’Relly No 109, preparó este taller un raro Atlas de la Ciudad de la Habana titulado “El Lazarillo” que con siete planos de sus diferentes barrios constituye hoy día un invaluable documento para los estudiosos de la ciudad en tan temprana época.

 

 

Litografía de La Marina –  Dirigida también por Eugenio Bourrelier produjo variados tipos de documentos como pólizas de esclavos, acciones, etc., durante los últimos años de la década del 50. También hemos visto trabajos suyos en el segundo año de la “Revista de la Habana”.

 

Litografía Nacional - de Pérez y Gómez  dio a la luz diversos retratos firmados por artistas de importancia como Baturone y Peoli que publicó la “Revista de la Habana” durante 1854.

 

 

Otras litografías de menor importancia, conocidas por referencias y de las cuales hemos podido ver muy pocos trabajos son las siguientes:

Litografía Matancera – inaugurada en 1846 en la ciudad del mismo nombre

Litografía de Emilio Lamy – establecida en Santiago de Cuba durante los años 60.

Litografía de Méndez y Hno – en Cuba No. 113.

Litografía de Paris..de Juan Feuille - en O’Relly No 113

Litografía Cubana  - creada por Francisco Cuyas en Obispo No 37.

Litografía de Fanjul  - en Águila No 114

Lito. de García y Arnaz

Litografía de Martín y Lamy

Etc..

 

La llegada de las nuevas técnicas…

Ya para los años sesenta del siglo XIX, los avances en los procedimientos de impresión dejaron atrás las viejas e incosteables litografías a una sola tinta (que después tenían que ser iluminadas) obtenidas mediante prensas de mano que tenían una productividad muy limitada. Se imponían las tiradas a varios colores, que usando prensas movidas por vapor y una piedra para cada tono, podían obtener cientos de impresiones exactamente iguales de una misma pieza.  Esta modalidad que llamaremos “litografía industrial” se usó ampliamente en editoriales extranjeras pero en Cuba se justificó solamente para la producción de las marquillas de cigarros y las lujosas etiquetas de tabaco que por esos tiempos surgían en todo su esplendor como expresión y garantía de la más exclusivista de nuestras industrias. El trabajo para dicha rama monopolizó y a la vez justificó la existencia de todos los buenos talleres que surgieron en la Habana de los cuales el pionero fue el establecido por los hermanos Susini en la fábrica de cigarros “La Honradez” al cual le dedicaremos una página de nuestras estampas.

Aquel tipo de libro lujosamente ilustrado, cargado de bellas litografías a color, producto de un sistema de impresión cada día más avanzado y que tanto se vio a partir de entonces en Europa de la mano de grandes editoriales como Montaner y Simón, no se fabricó en Cuba. Un ejemplo de este tipo de piezas es le controvertido “Álbum Pintoresco de la Isla de Cuba” preparado por encargo de Bernardo May en Alemania en la temprana fecha de 1856 según el método de la cromolitografía.

 

 

Es importante significar que el comienzo de nuestra guerras de liberación en esa misma década influyo en grado sumo en la desaparición de nuestros buenos libros, pues a partir de entonces ya no existieron aquí los hombres de letras que habían impulsado las grandes publicaciones anteriores, la mayoría desaparecidos, en la manigua o en el extranjero. En el país lo que quedaba eran una férrea censura y  los ricos comerciantes españoles radicados en la Habana interesados, cuando de publicaciones se tratara, solo en reír con las caricaturas de Landaluze y en hacer sus pedidos de habilitaciones, factor determinante a la hora de dominar el mercado mundial del habano.

Así, las últimas décadas del XIX cubano transcurrieron sin la presencia de un libro importante en cuanto a sus ilustraciones. La litografía solo se usó para hacer algunas láminas aisladas y para ilustrar las publicaciones periódicas españolas que fueron las que predominaron. No fue hasta la llegada de la novedosa técnica de la fototipia, introducida tempranamente en el país por el ingenioso portugués Alfredo Pereira Taveira que apareció un libro significativo, ”Tipos y Costumbres de la Isla de Cuba”, ilustrado por Landaluze y editado en 1881 en los talleres de El Avisador Comercial, nuestro primer libro cien por ciento costumbrista y a la vez  nuestra obra de transición hacia la era industrial de la impresión grafica en que las modernas técnicas que fueron apareciendo, mucho más económicas y rápidas dejaron atrás por completo el uso de la litografía y con ello la época dorada de las publicaciones ilustradas. Atrás quedaban aquellas imágenes trabajadas a mano, plenas de tonos irrepetibles, que han constituido desde entonces el desvelo de los coleccionistas.

 

El siglo XX….

Ya en este siglo son menos los libros que se prestan a ser recreados en nuestras páginas, no porque no hayan existido los de buena calidad sino porque estos generalmente son fáciles de obtener en el mercado y porque sus imágenes, abundantes en extremo pero de pobre factura, no son lo suficientemente atractivas. Excepciones aquí serán algunos libros cuyas ilustraciones tengan un interés histórico o una determinada carga artística en su diseño.

Sin embargo hay una rama que si merece nuestra máxima atención, tanto en este siglo como en el anterior, por  lo que contribuyó a conformar nuestra historia gráfica desde sus mismos inicios: las revistas ilustradas. A estas por su importancia queremos dedicar algunos párrafos:

 

Las Publicaciones Periódicas….

Dentro de las publicaciones periódicas cubanas abundaron las ilustradas a partir de su aparición a inicios del siglo XIX. Desde entonces se sucedieron continuamente los hombres de letras y empresa que apostaron por una modalidad que nunca enriqueció a sus seguidores pero si dejo a muchos en la ruina. Lo complejo de una actividad, que conllevaba tanto el concurso constante de varios escritores como el aseguramiento de las impresiones y los diseños, dio al traste con muchas de estas cruzadas de la ilustración en un país de limitado desarrollo como el nuestro. Sin embargo se puede decir que fue Cuba uno de los países de América que con más publicaciones de este tipo contó tanto en su etapa colonial como republicana. Revisemos algunas de las que incorporaremos a nuestras páginas:

 “El Plantel” primera revista que hizo un esfuerzo serio por acompañar sus escritos con imágenes que ilustraran sus temas. Surgida en 1838 duró un año solamente pero nos dejó varias vistas y retratos de valor.

“Revista de la Habana” que es considerada la empresa editorial más importante de su época tanto por el prestigio de sus colaboradores como por la calidad de las láminas que acompañaron sus artículos. Como pudimos ver anteriormente en los tres años que existió (1854-56) publicó trabajos de más de cinco talleres litográficos diferentes, lo que habla de las dificultades a que se enfrentó.

“El Fígaro” que surgió modestamente después de la primera guerra de la mano de Manuel Serafín Pichardo y que poco a poco se fue convirtiendo en la mejor revista de la época. Ya por los años 90 la participación de Manuel Arias y Ricardo Torriente como ilustradores le dio gran realce a sus emisiones.

“La Ilustración Cubana” editada en Barcelona con gran tesón por Domingo Figarola y  Caneda desde 1885,  a nuestro entender la publicación que mejores retratos y vistas de nuestro país publicó. 

”Las revistas humorísticas” que dirigidas por Juan Martinez Villergas y contando con la colaboración incansable de Víctor Patricio Landaluze dominaron el panorama colonial desde 1857 en que surge “La Charanga” hasta finales de la dominación española. En ese periodo fueron surgiendo El Moro Musa (1859), Don Junípero (1863), Juan Palomo (1869),  Don Circunstancias (1879), todas las cuales con una frecuencia semanal incluían grandes caricaturas a plana completa relativas a la política, sucesos, modas  y costumbres de actualidad.

 

De Landaluze se ha hablado mucho, se conocen en detalle su obra pictórica y sus libros costumbristas, pero esta, la parte más fecunda de su labor en Cuba ha sido muy poco abordada. Su ciego alineamiento con la causa española y la coincidencia de su quehacer con las guerras de liberación cubanas hicieron que muchas de sus caricaturas en estas revistas fueran crueles burlas a nuestros antepasados, lo cual ha motivado que los intelectuales cubanos evitaran tácitamente la recreación y estudio en una obra tan hostil a nuestras raíces. Sin embargo como lo cortés no quita lo valiente y el coleccionismo debe basarse en enfoques objetivos, nos proponemos abordar en nuestras páginas varias de estas publicaciones por la gran carga histórica y pictórica que contienen.

Ya en el siglo XX, con el nacimiento de la Republica, surgieron diversas revistas ilustradas y se fortalecieron otras que existían desde el siglo anterior como El Fígaro, Cuba y América, etc. De ellas se puede decir que El Fígaro se convirtió en el cronista principal de nuestras tres primeras décadas.

Entre las de nueva creación El Mundo Ilustrado, La Política Cómica, Bohemia, Carteles, Grafico, Social, Smart, etc., constituyen verdaderos derroches de continuidad editorial auxiliada por un gran virtuosismo gráfico.

Especial atención merecerán por nuestra parte los trabajos de Ricardo Torriente en La Política Cómica, un poco olvidado injustamente. Su inolvidable Liborio (icono sin par de la idiosincrasia cubana) animó durante largos años sus ininterrumpidas caricaturas semanales que resultan a nuestro entender la más importante e ingeniosa crónica política de nuestra época republicana. Para ello nos proponemos reproducir las ilustraciones de varios tomos con recopilaciones anuales de la publicación donde se pasean los más disímiles personajes de nuestra historia y nuestro folclor. Incluso un incipiente “bobo” que años más tarde sería retomado por Eduardo Abela en “La Semana” podrá ser visto en ellas.

 

También pretendemos que a la larga las dos publicaciones de la cual fue director y corazón el gran caricaturista Conrado Masaguer, Grafico y Social, sean cubiertas en su totalidad por nuestras páginas, reproduciendo al menos sus portadas y las ilustraciones a página completa que contienen.

 
Los libros extranjeros sobre Cuba….

En base a esta definición podemos considerar tres grupos:

1- Algunos libros aislados escritos en el siglo XIX por visitantes norteamericanos o europeos que interesados en nuestra naturaleza, costumbres o paisajes, trataron de ilustrarlos para hacerlos más compresibles y amenos. Entre ellos, la fabulosa “Historia Física Política y Natural de la Isla de Cuba”, editada en Paris entre 1837 y 1862 por el naturalista español Ramón de la Sagra con 268 láminas grabadas en cobre y hábilmente iluminadas, se distingue en primer término. También se destacan  “Cuba a Pluma y Lápiz” de Samuel Hazard (USA 1881) y los raros libros “La Perla delle Antille” de Antonio Gallenga (Milán 1874), “L’Ile de Cuba” de Hippolyte Pyron (Paris 1889), etc.

 2- Los libros relativos a las guerras de independencia cubanas escritos y publicados por españoles que aunque narraban los hechos desde su punto de vista usaron gran cantidad de grabados y litografías a todo color que merecen ser recreados. “Historia de los Voluntarios Cubanos” de Joaquín Ribó (Madrid 1872), “Historia de la Insurrección de Cuba” de Emilio Soulere (Barcelona 1879), “Anales de la Guerra de Cuba” de Antonio Pirala (Madrid 1895-98), “Mi Mando en Cuba” de Valeriano Weyler (Madrid 1910-11) son alguno ejemplos.

3- Los libros que sobre Cuba en la época de la Intervención Norteamericana y sobre la guerra recién terminada escribieron diversos autores norteamericanos, auxiliados en su mayoría por muy buenas imágenes fotográficas. Aunque muchos fueron editados en ingles no dejan de ser interesantes para nosotros. Aquí hay que resaltar el “Informe del Gobierno Militar Norteamericano de Enero a Mayo de 1902”, obra minuciosa que incluyó diversos mapas y muchas fotos de gran valor documental.

 

Los problemas del coleccionista de libros cubanos…

Son muchas las dudas que confrontan los estudiosos y coleccionistas relativos a la composición  de los libros más importantes del siglo XIX cubano debido a la forma en que estos fueron publicados y a su escasez en el mercado actual.

Factores que contribuyeron históricamente a ello son los siguientes:

-Las tiradas de ejemplares de cada emisión eran muy pequeñas debido a la escasez de imprentas y talleres litográficos así como a la carencia de un mercado nacional de magnitud.

-Casi todos los libros que requerían una inversión de cierto rango se preparaban de acuerdo a suscripciones previas lo cual limitaba mucho sus tiradas.

-La mayoría de ellos se hicieron por entregas lo que hacía que la obra muchas veces no llegara completa a sus suscriptores por diferentes circunstancias.

- Lo anterior implicaba que nunca se hayan publicado libros con sus cubiertas originales, quedando la responsabilidad de encuadernarlos en manos de los dueños, razón por lo cual cuando llegan a nuestras manos cada uno viene de una forma y en un orden diferente.

-Generalmente las láminas que lo componían o no tenían una numeración especifica o no se incluían dentro del paginado del libro, razón que hace que el orden y la cantidad de ilustraciones de cada uno se convierta en un rompecabezas para los estudiosos del tema que a veces tienen que recurrir a la observación de varios ejemplares para llegar a una conclusión definitiva.

-En una época en que había en el país una gran escasez de pintores o ilustradores para decorar casas y negocios y al resultar novedosos los grabados  que componían estas publicaciones, muchos de ellos iban a parar a las paredes dejando incompletas las obras a la hora de encuadernarlas. Esa es la razón por la cual hemos visto varios ejemplares de libros como “Los Ingenios” con solo un por ciento de sus láminas. La cuestión de las entregas contribuía a ello al no ser  lo mismo desencuadernar un libro o mutilarlo para usar uno de sus grabados que tomarlo entre los que llegaban en un paquete por correo.

-Nuestro clima con su carga de humedad y la presencia de continuos fenómenos meteorológicos en una ciudad como la Habana construida junto al mar, fueron elementos que ayudaron a la desaparición y deterioro de muchos libros importantes. Incluso la increíble ubicación durante una larga etapa de nuestra Biblioteca Nacional en la Fortaleza de la Fuerza, a escasos metros del litoral, es un claro ejemplo de dicho problema.

-El brusco cambio originado por la Revolución Cubana hizo que muchas bibliotecas importantes cubanas fueran abandonadas por sus dueños, que salieron del país en los primeros años, con la consiguiente desaparición de sus mejores obras que cayeron en manos de personas que nada sabían de su valor. Estas generalmente las vendieron a comerciantes inescrupulosos parando en manos de coleccionistas extranjeros que eran quienes las podían pagar en divisas.

-El poco cuidado que han tenido las bibliotecas del país a la hora de preservar sus colecciones de las cuales muchos de los ejemplares valiosos fueron robados o mutilados.

 

Dificultades que hemos encontrado para desarrollar esta sección

Es importante aclarar a nuestros visitantes que lo que pretendemos al construir esta sección es mostrar en sus páginas las viejas láminas de nuestra biblioteca con el deterioro que presentan y no incólumes como aparecieron al ser impresas. La práctica usada por las publicaciones tradicionales es mostrar facsímiles tomados de originales en perfecto estado. Sin embargo nuestro objetivo es reproducir en la pantalla esas viejas imágenes sin modificación alguna, tal como se conservan actualmente. Solo de esa forma podremos acercarnos al tan añorado “Catalogo de Ilustraciones” al que hemos hecho referencia al inicio.

Entre las dificultades mayores que hemos encontrado en dicha tarea están:

- la necesidad de desencuadernar la mayoría de los volúmenes de nuestra biblioteca  con el objetivo de escanear cada lámina de forma óptima, recorriendo toda el área de la imagen.

- el mal estado de conservación de la mayoría de los ejemplares que poseemos, afectados en primer término por el húmedo clima del país a lo que se unen diversos males como ataques de polillas y trazas, oxidaciones y roturas del papel, deterioro de las tintas, etc.

- los cortes inadecuados realizados en procesos de encuadernación que se preocupaban más por el aspecto exterior del libro que por mantener sus laminas intactas. Este problema resulta crítico en el caso de las revistas cuyas carátulas eran mutiladas en la mayoría de los casos.

De todas formas pensamos que a la larga resulta de gran interés contemplar este tipo de pieza en la pantalla tal como se mantiene actualmente, con las afectaciones naturales del tiempo transcurrido, las cuales, aunque las alejan del ámbito de la perfección, contribuyen a infundirle el halito de antigüedad que tanto agradecemos los coleccionistas.

 

Estudios existentes y obras a consultar sobre esta temática

De los tiempos de la colonia pocas son las referencias a este asunto que se pueden encontrar. Si acaso algunos escritos de Bachiller hacen inexactas referencias o tocan tangencialmente las ilustraciones de las obras reseñadas.

En la época republicana, aunque existieron en el país grandes coleccionistas de este género, que llegaron a conformar extensas bibliotecas dotadas de los libros y grabados más importantes del pasado cubano y a pertenecer muchos de ellos a las elite cultural criolla, no apareció ninguna publicación de importancia que tratara de abarcar este tema una forma ambiciosa o general. Incluso la imprescindible “Bibliografía Cubana del Siglo XIX”, de Carlos M. Trelles, Matanzas 1913, no se preocupó demasiado por la definición de este escabroso detalle de la descripción de la parte grafica de nuestros libros conteniendo diversas imprecisiones en este sentido.

Un aislado trabajo, “El Grabado en Cuba” de Juan Sánchez, Habana 1955, es la  única publicación conocida expresamente dedicada a este tema que apareció durante esa larga etapa.

Después del triunfo de la Revolución se pueden citar:

“La Revista de la Biblioteca Nacional” con excelentes trabajos respecto al contenido de nuestras viejas revistas o a la obra de destacados ilustradores preparados por varios investigadores que trabajaban en el centro y tenían a su alcance las publicaciones necesarias para chequeando varias a la vez definir con certeza su contenido.

“Pintura y grabados coloniales cubanos” de Adelaida de Juan, Habana 1974.

“Apuntes sobre la pintura y el grabado en Cuba” de Jorge Rigol, Habana 1989.

“De Gutenberg a Landaluce” de Jorge R. Bermúdez, Habana 1990.

“El Libro en Cuba, Siglos XVIII y XIX” de Ambrosio Fornet, Habana 1994, que aunque más centrado en el tema de las imprentas, los editores, etc. en la mayoría de sus capítulos contiene certeras referencias que pueden ayudar al interesado en este tema.

“La Memoria en la Piedras” de Zoila Lapique Bacali, Habana 2002, obra por muchos años esperada, dedicada por entero a la historia de la litografía en Cuba. Contiene esta importante información relacionada con esta sección dado el peso de dicha técnica en la conformación de los viejos libros cubanos. Libro imprescindible pero inaccesible para el gran público por su corta tirada y su alto precio en divisas.

Y por último no se pueden dejar de mencionar los acuciosos trabajos del infatigable coleccionista e investigador de origen cubano Emilio Cueto, radicado en Washington, que han abarcado diversas obras de interés para los amantes del género pero que desafortunadamente no han llegado a manos del cubano de adentro. Entre estos se encuentran:

“Mialhe’s Colonial Cuba”, publicado por The Historical Association of Southern Florida, Miami, 1994.

“Cuba in Old Map”, publicado por The Historical Association of Southern Florida, Miami, 1999.

“Illustrating Cuba’s Flora and Fauna”, publicado por The Histoircal Museum of Southern Florida, 2002.

“Paseo Pintoresco por la Isla de Cuba” Edición facsimilar, Miami, 1999, Herencia Cultural Cubana y Ediciones Universal.


Ultimas noticias:

En los últimos tiempos y después de haber escrito este trabajo hemos visto con gran satisfacción los esfuerzos que se realizan en el país para reproducir algunas de estas obras que tanto admiramos. Aunque no han llegado a nuestras manos sabemos que se han hecho ediciones facsimilares de La Isla de Cuba Pintoresca de Federico Mialhe, Los Ingenios de Laplante  y Tipos y Costumbres de la Isla de Cuba de Landaluze.


Nuestras páginas….

A continuación adjuntamos el listado de algunas de las antiguas publicaciones cubanas que iremos incorporando paulatinamente a las páginas de esta sección. Es importante aclarar que en un inicio nos limitaremos a reproducir solo las ilustraciones que estas contienen. Nuestro objetivo final es llegar a digitalizarlas por completo cuando contemos con la capacidad y las posibilidades suficientes para ello.

Nombre de la obra – Autor, impresor, ilustrador – Fecha

Descripción de Diferentes Piezas de Historia Natural - Parra Antonio - Habana 1787

Los Ingenios - Cantero J. German - Ilustrado por Eduardo Laplante - Litografía de Marquier - Habana 1857

Isla de Cuba Pintoresca - Miahle Federico - Lit. Soc. Patriótica - Habana 1839-42.

Viaje Pintoresco Alrededor de la Isla de Cuba - Miahle Federico -.Imprenta de Marquier - Habana 1848

Álbum Pintoresco de la Isla de Cuba - May Bernardo & Co. -  Berlín 1855

Paseo Pintoresco por la Isla de Cuba- Costa y Cuevas - Habana 1854 - Lit. del Gobierno.

Isla de Cuba Pintoresca - Andueza J. M. - Madrid 1841

Álbum impreso en Lit. de J. Rigo - Autor indet.

Aves de la Isla de Cuba - Lembeye Juan - Habana 1850

Obsequio a las Damas - Oliva Ramón - Imprenta de Ramón Oliva - Habana 1838

Las Comedias de Calderón de la Barca - Mialhe y Moreau dib. - Imprenta de Oliva - Habana 1839

Historia Física Política y Natural de la Isla de Cuba - Sagra Ramon de la - Paris 1842-61

Álbum Regio - Landaluce Patricio Lit. - Editado por Vicente Díaz - Habana 1855

Los Cubanos Pintados por Si Mismos - Landaluce Patricio - con grabados de J.Robles - Habana 1852

Tipos y Costumbres de la Isla de Cuba - Landaluce Patricio - Fototipia Taveira - Habana 1881

Fiestas con Motivo de la llegada de Concha - Landaluce Patricio - Habana 1854

Manual de la Isla de Cuba - Garcia de Arboleya - Habana 1852

Álbum Poético-Fotográfico de las Escritoras Cubanas - Garcia Domitila - Habana 1868

Almanaque de El Álbum para 1888 -  Ordenado por N. Heredia - Matanzas 1887.

Almanaque de Juan Palomo - Landaluze Patricio Ilust. - Para los años 1870-73

Álbum de La Sombra para 1874 - Imprenta Militar,  Habana 

Atlas Habanero El Lazarillo - Lit de Bourrelier 

Fábulas Morales - Balmaseda F. Javier - Habana 1858

Historia de las Inclinaciones y Sentimientos del Hombre - Miranda Manuel V. - Habana 1842

Monografía Oftalmológica - Gonzalez Morrillas Jose - Habana 1848

Álbum Histórico Fotográfico de la Guerra de Cuba - Gelpi y Ferro Gil - Habana 1872.

Anales de la Guerra de Cuba - Pirala Antonio - Madrid 1895-98

Mi mando en Cuba - Weyler Valeriano - Madrid 1910-11

Historia de la Insurrección de Cuba - Soulere Emilio A. - Barcelona 1879

Historia de los Voluntarios Cubanos - Ribo José Joaquin - Madrid 1872

Cuba with Pen and Pencil - Hazard Samuel - Conn..E.U. 1871

 

 

 

Siglo XIX

"DESCRIPCION DE DIFERENTES PIEZAS DE HISTORIA NATURAL, LAS MAS DEL RAMO MARITIMO"

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El Libro de los Peces

"EL PLANTEL"

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El Plantel

"LOS INGENIOS.- COLECCION DE VISTAS DE LOS PRINCIPALES INGENIOS DE LA ISLA DE CUBA"

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Los Ingenios

"LA REVISTA DE LA HABANA"

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Revista de la Habana

"VIAJE PINTORESCO ALREDEDOR DE LA ISLA DE CUBA"

Ver

Viaje pintoresco alrededor de la Isla

"LA ISLA DE CUBA PINTORESCA"

Ver

La Isla de Cuba Pintoresca

OBSEQUIO A LAS DAMAS"

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Obsequio a las damas

"PASEO PINTORESCO POR LA ISLA DE CUBA"

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Paseo pintoresco por la Isla de Cuba

"ALBUM PINTORESCO DE LA ISLA DE CUBA"

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Álbum pintoresco de la Isla de Cuba

"ISLA DE CUBA PINTORESCA"

Ver

Isla de Cuba Pintoresca

"COMEDIAS ESCOJIDAS DE D. PEDRO CALDERON DE LA BARCA"

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Comedias de Calderón de la Barca

"ALBUM DE VISTAS DE J. RIGO"

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Álbum de vistas de J. Rigo

"FIESTAS CON MOTIVO DE LA LLEGADA DEL EXMO SR DON JOSE DE LA CONCHA"

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Fiestas con motivo de la llegada de Concha

"LOS CUBANOS PINTADOS POR SI MISMOS"

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Los cubanos pintados por si mismos

"ALBUM POETICO-FOTOGRAFICO DE LAS ESCRITORAS CUBANAS"

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Álbum Poético-Fotográfico

"TIPOS Y COSTUMBRES DE LA ISLA DE CUBA"

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Tipos y Costumbres

"CUBA A PLUMA Y LAPIZ"

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Cuba a Pluma y Lápiz

"MANUAL DE LA ISLA DE CUBA"

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Manual de la Isla de Cuba

"NOMENCLATOR Y DIRECTORIO GENERAL PARA 1883-1884 DE LA ISLA DE CUBA"

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Directorio de 1883-1884

"ALMANAQUE DE EL ALBUM PARA 1888"

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Almanaque de El Álbum para 1888

"CENTURIE DE LEPIDOPTERES DE L'ILE DE CUBA"

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Mariposas de la Isla de Cuba

"AVES DE LA ISLA DE CUBA"

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Aves de la Isla de Cuba

"ATLAS DE ZOOLOGIA DE LA HISTORIA FISICA, POLITICA Y NATURAL DE LA ISLA DE CUBA"

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Atlas de Zoología de La Sagra

"HISTORIA DE LAS INCLINACIONES Y SENTIMIENTOS DEL HOMBRE, SEGUN LA DOCTRINA DE GALL"

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Inclinaciones del hombre según doctrina de Gall

"MONOGRAFIA OFTALMOLOGICA"

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Monografía Oftalmológica

"HISTORIA DE LA GUERRA DE CUBA"

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Historia de la guerra de Cuba

"ALBUM REGIO"

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Álbum Regio

"HISTORIA DESCRIPTIVA DE LA VILLA DE S. ANTONIO ABAD DE LOS BAÑOS"

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Historia descriptiva de San Antonio de los Baños

"ALBUM BIOGRÁFICO DE JEFES DE VOLUNTARIOS"

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Álbum Biográfico de Jefes de Voluntarios

"ESTUDIOS GEOGRAFICOS Y ESTADISTICOS DE LA ISLA DE CUBA"

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Los planos de Facundo Cañada

Siglo XX

"1916 - EL PRIMER AÑO DE LA REVISTA SOCIAL"

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Revista Social 1916

"1917 - EL SEGUNDO AÑO DE LA REVISTA SOCIAL"

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Revista Social 1917

"1918 - EL TERCER AÑO DE LA REVISTA SOCIAL"

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Revista Social 1918

"1919 - EL CUARTO AÑO DE LA REVISTA SOCIAL"

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Revista Social 1919

"1920 - EL QUINTO AÑO DE LA REVISTA SOCIAL"

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Revista Social 1920

"EL PRIMER AÑO DE LA REVISTA GRAFICO"

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Revista Gráfico 1913

"LAS PORTADAS DE LA REVISTA CARTELES"

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Las portadas de Carteles

"HAVANA, THE MAGAZINE OF CUBA - PIONERA DE LAS REVISTAS TURISTICAS EN CUBA"

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Havana - the magazine of Cuba

"LA PRESENCIA DE MASSAGER EN LA REVISTA CARTELES"

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Massaguer y Carteles

"GUIGNOL" - EL PRIMER LIBRO DE MASSAGER

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Guignol de Massaguer

"MASSAGUER, SU VIDA Y OBRA, AUTOBIOGRAFIA"

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Massaguer Autobiografía

"VOY BIEN CAMILO"

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Voy bien Camilo