EL BEISBOL EN CUBA - HISTORIA Y MEMORABILIA

Texto
Galería de páginas

Cuba, como país donde el béisbol se practicó intensamente desde tiempos cercanos a su propio nacimiento allá por la segunda mitad  del siglo XVIII, tiene la suerte de contar con una rica historia relativa al acontecer y desarrollo de este juego de carácter popular que con el tiempo llego llegó a convertirse en su deporte nacional.

Ello ha dado lugar a la existencia de múltiples ítems relativos al pasado de nuestro gran pasatiempo tales como publicaciones, fotos, series de postalitas cigarreras, propagandas comerciales, tarjetas postales, pines, adornos de cerámica, etc., en fin recuerdos de diverso género, que han quedado para la posteridad constituyendo verdaderos tesoros para coleccionistas y aficionados a su historia. A su recreación mediante las correspondientes páginas con sus galerías dedicaremos esta sección.

Para una mejor compresión de estas repasemos a continuación los aspectos más significativos de la extensa panorámica relativa a este deporte en nuestro país:

El béisbol en sus inicios…

El hecho de que fuera Estados Unidos de Norteamérica la plaza donde nació el béisbol, unido a la cercanía y el fuerte intercambio comercial, cultural y étnico entre ambos países, determinó que rápidamente se transmitieran hacia la vecina isla los detalles y reglas del nuevo pasatiempo que pronto prendió entre los cubanos dando lugar al surgimiento de equipos y pequeñas ligas en varias de sus ciudades desde las últimas décadas del diecinueve.

Se puede afirmar que fue el béisbol el deporte que vino a reafirmar la nacionalidad cubana pues aparece en el país en los momentos en que nuestra identidad se encuentra consolidada y es rápidamente absorbido por la población criolla en general que lo juega en la mayoría de las poblaciones del país, a nivel de barrio y centros de trabajo, de una forma informal y espontánea. Tanto en piquetes de vecindarios como en series medianamente organizadas fue practicado por blancos y negros, jóvenes y menos jóvenes, ricos y menos ricos, en terrenos baldíos y con implementos rudimentarios.

Por sus características afines a la idiosincrasia del cubano y la facilidad que ofrecía al no necesitar de instalaciones complejas o equipos costosos (a diferencia de otros juegos de elite) pronto prendió en el ánimo del hombre de pueblo. Mientras los peninsulares gustaban más de otros juegos oriundos de Europa como el Jai-Alai, el billar, etc., los criollos adoptaron rápidamente este juego como su preferido por la sencillez de sus reglas y la facilidad de su práctica.

Desafortunadamente, aunque existen referencias a su aparición allá por 1866, el comienzo de  la Guerra del 68 frenó el rápido desarrollo que este deporte pudo haber adquirido en el país. Por sus características no podía ser jugado en los campos de batalla y la partida de gran parte de nuestra juventud hacia los montes freno su desarrollo durante los largos años que esta duró. Aunque se jugó aisladamente sobre todo en la zona occidental menos comprometida con la guerra no fue hasta la década de los ochenta que con el fin de las hostilidades su práctica adquirió un gran impulso extendiéndose hacia la parte oriental de la isla.

Se considera que el primer encuentro organizado que se efectuó en Cuba se celebró en el Palmar del Junco en el año 1874. En él participaron el equipo Habana que viajó hasta la cercana provincia para enfrentarse al equipo Matanzas de dicha ciudad.

A partir de ese año y de forma más o menos organizada se efectuaron encuentros todos los años fundamentalmente en la capital del país con la participación de dos equipos insignia, el Almendrares y el Habana, compuestos por jóvenes acomodados de la burguesía criolla, entre los cuales existió un histórico antagonismo que duró por largo tiempo llegando hasta finales de la etapa republicana.

Junto a ellos otros equipos como el Fe, Matanzas, Progreso, Santa Clara, San Francisco, etc. contribuyeron a conformar una liga nacional que poco a poco fue organizándose y creciendo hasta  llegar a ser bastante importante a finales de siglo.

Si bien en sus inicios la práctica de este deporte tuvo un carácter amateur, pues se jugaba solo por amor al uniforme y se costeaba por los propios integrantes y fanáticos de los clubes, pronto fue evolucionando hacia un formato inicial de profesionalismo debido a la necesidad de incorporar jugadores de calidad a los cuales se les pagaban determinados salarios por su participación.

Como sobre este aspecto las versiones son muchas, antes que aventurar la nuestra, preferimos incluir este artículo publicado a inicios del siglo pasado, que al narrar hechos recién acontecidos nos ofrece una versión de primera mano. Como tal vez no sea fácil leerlo para quien usa un celular a continuación lo reproducimos:

COMO EMPEZO EL BASE-BALL EN CUBA

Allá por los años de 1865 o 66, varios jóvenes llegados de los Estados Unidos se reunían en el Vedado, y sin organización, improvisaban decenas y verificaban partidos, hasta 1872 o 73 en que se organizó el “Habana B. B. C.”

Un año más tarde, en la vecina ciudad de Matanzas, se organizó el “Matanzas B. B. C.”, el que hizo un reto al “Habana”, y aceptado por este, pasó a esa localidad, celebrándose por primera vez un match entre dos clubs legalmente constituidos; obteniendo la victoria del “Habana”. (En esta fecha se publicó un “bando” prohibiendo ese juego).

En 1874 se organizó el “Almendares B. B. C.”; y así sucesivamente se fueron organizando los clubs “Colon”, “Fe”, “Progreso”, etc., etc., hasta 1878, que se jugó el Champioship por los clubs “Habana”, “Almendares” y “Matanzas”.

Es entusiasmo y la pasión por ese sport fue tan grande, que cada vez que tenía lugar un match concurría un público muy numeroso y en su stand se reunía lo más selecto de la sociedad habanera.

Al principio, estos clubs lo componían jóvenes más o menos acomodados, todos muy correctos, y que solo practicaban ese sport como pasatiempo, llegando a tal extremo la pasión por el, que sus enseñas eran defendidas por jugadores y partidarios con tanto amor propio, que surgieron varios conflictos (entre los espectadores) durante los matchs, que solo pudieron ser dominado, y por la energía y el buen tacto de sus directores.

Al principio de la formación de estos clubs los jugadores se pagaban sus trajes, viajes y útiles y además pagaban una cuota con que se cubrían gastos que por diversos conceptos se originaban y que luego se hizo extensivo a los socios.

Más adelante, cuando la necesidad de suplir jugadores, que por distintas causas se retiraban, se hizo necesario escoger entre los asiduos concurrentes a las practicas, a aquellos que más las reunían; pero como estas condiciones  no siempre las reunían  los jóvenes acomodados, se hizo necesario aceptar individuos a quienes se hacía++ forzoso darles algún dinero para que pudieran presentarse con decencia en los bailes y demás fiestas que con motivo de las victorias obtenidas se verificaban.

Desde ese momento empezó la decadencia de ese sport como pasatiempo, para pasar a ser lo que es hoy: un “Modus-vivendi”.

Este sport, indiscutiblemente, es uno de los más varoniles que se ha inventado, e indudablemente de los que mayores beneficios reportan a los pueblos que lo cultivan; es de lamentar que nuestra juventud culta, le haya vuelto la espalda, porque es uno de los juegos que mayor belleza dan a los que lo practican, y que es un verdadero sport porque nos fortifica, deleitándonos.

Aurelio Granados.

Además de dicha liga o campeonato - Champioship - con sus equipos de elite, fueron apareciendo otras muchas que se formaron a niveles de barrio, etnias, fabricas tabacaleras, centrales azucareros, clubes deportivos, etc. las cuales si fueron de carácter puramente competitivo o amateur.

 

Testimonios gráficos de dichos inicios

De esa primera etapa no es abundante la historia documental que ha quedado. Por suerte abordaron el tema algunas publicaciones periódicas como  El Sport, Fígaro, El Pitcher, El Score, La Petit Habana, etc. Sin embargo aunque se sabe que existieron, muy pocas han llegado a nuestros días y en nuestro caso por ejemplo no hemos conseguido nunca una colección completa de ninguna de ellas.

También de esa etapa quedaron muy buenas fotos tipo Cabinet tomadas en la última década o a inicios del siglo pasado en las que podemos ver imágenes de algunos de los jugadores más importantes del momento

Sin embargo de todos los documentos de esa etapa al que más debemos agradecer es a un pionero, uno de los primeros libros conocidos sobre el tema nivel mundial, editado en la Habana en la  temprana fecha de 1889, en que un jugador y aficionado llamado Wenceslao Álvarez detalló la historia completa del naciente deporte en Cuba, relacionando los hechos más destacados y los encuentros celebrados hasta ese momento de forma pormenorizada. Por su  rareza e importancia dedicaremos a su reproducción una de las páginas de esta sección.

También para conocer la historia de estos primeros tiempos existe otro libro que vemos en esta imagen surgido en la primera década del siglo pasado que nos ayuda mucho al relacionar los encuentros de la época e incluir diversos artículos firmados por periodistas y conocedores sobre el tema. Titulado “El béisbol de la Habana y Matanzas: consta este de dos ediciones continuas (1907 y 1908) de las cuales las segunda incorpora gran cantidad de imágenes que en estos momentos resultan un testimonio único sobre dicha etapa.

 

El siglo pasado y las décadas doradas para los coleccionistas

Durante la intervención norteamericana y más tarde con el surgimiento de la Republica como tal, aparecen diversas publicaciones que dedican grandes espacios al béisbol, tanto  nacional como de las grandes ligas norteamericanas que se siguieron ampliamente en Cuba a partir de entonces. A ello contribuía la presencia de jugadores cubanos en sus alineaciones además de la visita de algunos de sus equipos de primer orden que arribaban al país regularmente para celebrar juegos de exhibición que dejaban muy buenos dividendos.

Reflejaban estas en primer término los resultados de nuestra liga profesional que rápidamente se fue perfeccionando y que contaba generalmente con cuatro equipos que llegaron a incorporar a los mejores jugadores de la época a nivel continental.

Sin embargo cuando sobre recuerdos de nuestro béisbol se trate se puede afirmar que el lugar más destacado lo ocupan las variadas series de postalitas de propaganda comercial emitidas por importantes marcas de la industria cigarrera de la época. Usaron estas como tema central las imágenes y fotos de los jugadores más importantes del momento para de esa forma atraer a un consumidor que tenía al béisbol como su principal afición. A este asunto estarán dirigidas las páginas más importantes de esta sección por lo que haremos a continuación un análisis de los motivos que influyeron en la extensa producción de este género en el país y en el interés que despierta actualmente. Enumeremos algunos:

1- la presencia en Cuba de gran cantidad de jugadores negros norteamericanos que gustaban de participar en los campeonatos profesionales celebrados en la temporada invernal atraídos por su calidad, lo benigno del clima y por no existir aquí las prohibiciones que existían en su país. Aquí, una vez que avanzo hacia el profesionalismo dicho deporte, a la hora de seleccionar a los jugadores que conformaron nuestros mejores clubes nunca se atendió a su naturaleza étnica sino a su calidad y condiciones físicas. Así vemos como era raro el equipo importante que no contara con varios negros en su dotación.

José de la Caridad Méndez, Cristóbal Torriente, Alejandro Ohms, y muchos más por la parte cubana jugaron mano a mano con estrellas por la parte americana como Oscar Charleston, Oliver Marcelle, Frank Duncan, Sachel Paige o Frank Warfield, que tranquilos y confiados dieron lo mejor de sí ante una afición que los admiraba y aplaudía sin distinción , sin saber que existiría un futuro Salón de la Fama donde muchos de ellos ocuparían un sitial de honor junto a los furibundos racistas - como Ty Coob - que tanto los despreciaban por entonces allá en el norte hostil donde vivían.

Ejemplo descollante de ello fue la admiración y a la vez el cariño que le profesó el pueblo cubano al gran John Henry “Pop” Lloyd que durante varias temporadas jugo en los equipos habaneros y que conocido como “Quija” o ‘Bemba de Cuchara” era centro de abundantes burlas y caricaturas en las publicaciones de la época sin que ello le molestara para nada.


2-La existencia en Cuba de una gran cantidad de florecientes fábricas de cigarros que podrían ser consideradas entre las mejores del momento a nivel mundial y que le dieron gran importancia a los mecanismos gráficos de propaganda para mejorar sus ventas y triunfar en medio de una fuerte competencia.

3-La usanza de la época, en que proliferó la impresión de álbumes (inicialmente vacíos) por determinadas marcas que para ser completados necesitaban de las postales que se introducían en las cajetillas de cigarros para que los coleccionistas las fueran reuniendo a media que consumían el producto. Cada una ostentaba un número, la propaganda de la marca y una imagen temática que generalmente se trataba fuera de gran interés para el consumidor.

4- el hecho de que fuera el béisbol y la composición de los muchos equipos de calidad que existieron en el país el tema más adecuado para captar la preferencia de la población.

5- las visitas que anteriormente referimos de diversos equipos de las Grandes Ligas Norteamericanas dando lugar a connotados encuentros que se prestaban para ser recogidos en postales mediante la reproducción de los retratos de sus protagonistas, generalmente ataviados con los uniformes de los clubes con que competían.

Todos estos factores condicionaron la aparición de variadas series de postales de béisbol, algunas de las cuales constituyen verdaderas joyas para los coleccionistas por su calidad, extensión y sobre todo por la presencia de fotos únicas de importantes jugadores. Se inicia esta costumbre con la presencia del Detroit en la ciudad de la Habana a mediados de Noviembre de 1909 lo cual dio lugar a una gran asistencia de público a los terrenos del Almendares Park donde efectuó varios juegos con los equipos Habana y Almendares. Tal era la importancia que se le daba a estos juegos que en dicha ocasión se contó  incluso con la presencia del presidente de la Republica José Miguel Gómez que aparece reflejada en el semanario El Fígaro del 7 de Noviembre:

Dicha serie dio lugar incluso a una emisión de postales de la fábrica de cigarrillos Punch que se pueden considerar las primera realizada en Cuba.  Estas postales por su antigüedad resultan extremadamente difíciles de conseguir, existiendo algunas de cuya existencia se ha dudado durante años, como la Ty Coob recientemente aparecida y subastada por una fuerte suma.

Otras marcas que emitieron magnificas series durante ese periodo, que podemos llamar "las décadas de oro"  fueron: Cabañas (1909) - Romeo y Julieta (19xx) - Tomas Gutiérrez (1923-24) - Billiken (1923-24) - Aguilitas (1924-27) - Nacionales (1925) – y  La Polar (19xx) que aunque no era del ramo preparo por esos tiempos una rara serie de postales también de carácter fotográfico que no llego a emtirse y de la que solo perduraron algunas pruebas.

Interesante es que todos esas famosas series en realidad pertenecieron generalmente a álbumes que no eran de béisbol exclusivamente sino que incluían otros deportes, escenas románticas, eróticas, artistas de cine o teatro, etc. Algunas fueron impresas sobre cartón aunque la mayoría usaron papel fotográfico y negativos originales.

Posteriormente y con el avance de la primera mitad del siglo pasado fueron surgiendo otras series de diferente formato y menor calidad, patrocinadas por diversas entidades comerciales tales como casas de ventas de artículos deportivos, marcas de caramelos, chicles, fósforos, etc. que si bien prepararon coloridos álbumes dedicados expresamente al tema y a campeonatos en particular no emitieron postalitas con el valor de sus antecesores al usar papel e impresiones de inferior calidad. Por otra parte las figuras famosas que reprodujeron no resultan del mismo interés pues el desarrollo de los medios de comunicación y la eliminación de las prohibiciones raciales hacen que de ellas existan abundantes testimonios. Entre ellas se destacan las de las marcas de caramelos que proliferaron por esos tiempos e hicieron grandes trabajos al respecto: Caramelos Felices, El Indio, La Ambrosia, Montiel, Campo Alegre, etc. 

También otros negocios y productos como fósforos, chocolate, e incluso tiendas de ventas de artículos deportivos emitieron sus propios álbumes siempre con la intención de usarlos como propaganda comercial.  


Últimas décadas republicanas

En estas se regularizó la presencia de los cuatro equipos tradicionales - Habana, Almendrares, Cienfuegos y Marianao - en los campeonatos que sin interrupción se celebraron anualmente, en la temporada de invierno, evitando así las lluvias y la coincidencia con la temporada de las Grandes Ligas Norteamericanas. En estas la incorporación de los negros - Jackie Robinson fue el primero en 1947 -  permitió que grandes jugadores nuestros como Edmundo Amorós y Orestes Miñoso jugaran también contribuyendo a que nuestra afición las siguiera con interés.  Ya entonces los avances de la televisión y las técnicas fotográficas permitían dejar constancia de cada encuentro por lo que sus fotos o imágenes no resultan tan buscadas como las de los viejos tiempos

Sin embargo una infinita gama de artículos y medios de propaganda que aparecieron alrededor del béisbol por esos tiempos en nuestro país constituyen un fenómeno digno de estudio y encomio a la creatividad del cubano. Se basaban siempre en los cuatro equipos referidos sirviendo unas vece  como medios de propaganda para variadas marcas comerciales y otras como objetos utilitarios cuya producción era un gran negocio pues siempre contaban son seguros compradores entre aficionados y fanáticos. Fueron tantos y se prestan tanto a ser coleccionados por los amantes de la historia de este deporte en Cuba que se merecen un listado con algunos comentarios e imágenes que los representen. Antes de empezar es importante aclarar los colores y mascotas de cada uno de los cuatro clubes pues estarán presentes en la mayoría de las piezas que veremos: Habana, rojo, El León -  Almendares, azul, El Alacrán– Cienfuegos, verde, El Elefante – Marianao, naranja, El Tigre (o Los Monjes Grises al inicio).

Comencemos entonces:

-Pines de solapa.

Inscriptos dentro de una costumbre muy arraigada de la época en que su uso se extendía a todas las ramas de la vida diaria (eventos, identificación empresarial, propaganda política o comercial, etc.) el béisbol no se quedó atrás dando lugar a variadas emisiones y tipos de pines que surgieron desde las primeras décadas del siglo pasado.

Existieron en toda clase de material y de formas, para identificar al fanático, burlarse del contrario, conmemorar triunfos, etc. En un futuro le dedicaremos una página en que trataremos de encontrar una forma para organizarlos de la mejor manera posible.

En general la mayoría de las emisiones contaban con piezas dedicadas a los cuatro equipos con sus mascotas y colores correspondientes. Podían ser para comercializarlos como los de la fila superior o como propaganda de una marca cuyo logotipo aparecía entonces como este de Cawy de la segunda fila.
 

A esto se añaden los que podríamos llamar “Pines de Membresía” – que pensamos se usaron solo en Cuba - los cuales servían para identificar al portador como miembro de un club en particular, condición que obtenía mediante el pago de una cuota mensual y que incluso le daba varios derechos como la entrada libre de pago y un asiento fijo en el estadio que no podía ser ocupado hasta después del quinto inning en caso de su no asistencia.

En cuanto a su confección estos a veces eran encargados a empresas norteamericanas que tenían gran tradición en ese tipo de trabajo. Sobre todos los de tipo industrial que exhibían una imagen litografiada sobre una superficie metálica como estos últimos. Revisando su reverso vemos la siguiente inscripción: “The Whitehead & Hoag Co., Buttons, Badges and Novelties, Newark. N J.” . Para encargarlos no había que ir hasta allá pues la empresa tenía su representante aquí al que solo se le entregaba el diseño y la cantidad requerida. Sin embargo en el país se hicieron muchos pines bien lindos por los mismos talleres dedicados a fabricar medallas, chapas de identificación y demas. Los mejores que hemos visto los hizo el taller de “Santos Verdú” en las primeras décadas y después el de “Antigua Vilardebó y Riera” que llego a ser la referencia en cuanto a trabajos de esmalte sobre metal en el país.

-Banderines de clubes

Estos imitaron la forma tradicional de los banderines turísticos o deportivos extranjeros, usando las gruesas telas de paño características, siempre con los colores de cada club y variados diseños. En el país existieron talleres dedicados en su fabricación, así como de otros muchos artículos del género. De estos algunos más especializados  como pelotas, guantes, etc. provenían de Estados Unidos. Aunque hubo muchas tiendas que los comercializaron, en la ciudad de la Habana fue "La Casa Vassallo" la más importante, con sucursales en varias ciudades del interior. Su marca o logotipo aparece generalmente en boinas, gorras, toallas, pañuelos de cabeza y sobre todo en uniformes de jugadores profesionales o no, constituyendo un factor que garantiza su autenticidad.


 

-Uniformes para niños

Resulta este un tema bien interesante que nos lleva a considerar cómo han cambiado las concepciones del aficionado deportivo acerca de ciertos aspectos. Recuerdo cuando hace años al aparecer en el mercado un sencillo uniforme de algún jugador profesional de los viejos tiempos nos asombraba el alto precio que este alcanzaba. Y no se diga si ostentaba el número o el nombre de alguno de los inmortales. La razón era obvia: !era una pieza unica, era el mismo que dicho jugador había usado!. En aquel entonces nadie iba al estadio con una camisa o uniforme igual a la de su jugador preferido. Eso quedaba solo para los niños. Pienso que tal vez se consideraba como una ridiculez o como andar disfrazado o como una suplantación. Y de eso hablábamos al comienzo, de cómo cambian los tiempos… en estos de hoy ese es el gran negocio, tal vez el mejor, de todos los grandes clubes del mundo que hacen millones con la venta de las camisetas de los grandes astros del futbol, el béisbol, etc. 

 

-Juegos de Cartas

No creemos que en ninguna otra liga se haya dado lugar a una baraja como esta en que además de preparar una imagen para cada carta, se haya hecho con un sentido humorístico tan particular. Nótese que es una baraja española que era la más popular en Cuba por entonces. Tan interesante la consideramos que le dedicaremos una de las primeras páginas de la sección.

 

 -Juegos de mesa

Existieron juegos de mesa como el parchís para el cual se diseñó un tablero donde a la zona de cada jugador le correspondía un motivo relacionado con uno de los cuatro equipos.

Sin embargo más singulares fueron otros como el llamado “Beisbolito”, que con el título ¡Play Ball! fue patentado por Anselmo Rodríguez en 1946, en el cual mediante un cubilete con 5 dados (cuya suma daba un número de jugada o el efecto producido) y 14 fichas (correspondientes a los jugadores al bate, 9 regulares y 5 suplentes, que servían al mismo tiempo para ir anotando en los scores los outs y las carreras de cada entrada) podían jugarse complicados partidos donde había que conocer y usar todas las reglas del béisbol. Baste decir que la guía explicativa que trae el juego cuenta con 76 páginas lo cual indica lo complicado e interesante que resulta.

 

-Propagandas comerciales

Como todo producto o evento que llamaba la atención a las mayorías, fue el béisbol protagonista de infinitos anuncios comerciales que aparecían indistintamente en revistas, tarjetas, periódicos, en fin publicaciones de todo tipo. Usando las imágenes o referencias a los equipos o jugadores preferidos tenía asegurada la marca en cuestión llegar a los ojos y  preferencia del gran público. Así lemas como “La malta de los campeones” usada por la Hatuey, “Playball” sugerida por la Bacardi junto a una botella de su ron  y muchos más aparecieron repetidamente ante los ojos de los lectores de la época.

 

-Tarjetas en general

Estas se emitieron de todo tipo.

Las hubo de propaganda comercial como estas del Campeonato 1952-1953, preparadas por la fábrica Crusellas, que eran entregadas gratuitamente a quienes las anhelaban para múltiples fines.  Recreando cada una las mascotas y colores de los cuatro equipos incluyen además los slogans de cada uno, frases cortas pero geniales que los caracterizaban  y que se repetían sin cesar:

“El que le gane al Almendares se muere”

“La leña roja tarda pero llega”

“El paso del elefante es lento pero aplastante”

“Ciudad que progresa”

También existieron variadas emisiones de tarjetas postales, por lo general resaltando las cualidades de cada uno de los cuatro clubes o exhibiendo composiciones donde la burla al contrario era el tema preferido. Su emisión era un gran negocio pues eran muy solicitadas por el público y circularon profusamente sobre todo en el correo nacional. Todas la que tenemos en nuestra colección pueden ser vistas en la página titulada “Humorísticas” de la sección de Tarjetas Postales.

Hasta las tarjetas de felicitación de año nuevo - que en forma de plegable tenían una página de presentación y una para el mensaje -  no faltaron cuando llegaba la época apropiada, vendiéndose más que las usuales con campanitas y motivos religiosos. Como podemos ver en este set eran bien cómicas y originales, sobre todo cuando eran enviadas a algún amigo fanático del club que recibía la burla.

 

-Guías de Campeonatos

Cada año varias marcas - de cervezas y cigarros sobre todo – como “La Polar”, “Cristal”  o “Trinidad y Hermanos”, preparaban unas elaboradas y practicas guías de pequeño tamaño que contenían, además de su correspondiente propaganda,  toda la información relativa al campeonato que comenzaba: jugadores de cada club, fecha de cada encuentro, promedios, estadísticas, etc. y que resultaban muy útiles para el aficionado en una época en que no existían los medios de difusión ni el internet de que hoy gozamos. Muchas de las que hemos conseguido contienen incluso las anotaciones que iban haciendo sus dueños en cada una de las casillas destinadas a las anotaciones y demás de cada encuentro.    

 

-Albumes para coleccionistas de autógrafos

Aunque este tipo de pieza no es abundante o por lo menos nosotros no hemos visto de otras temporadas no queremos dejar de mostrar este set correspondiente al campeonato de 1949-50 al que le dedicaremos una de nuestras primeras páginas. Resulta en extremo curioso desde el momento que contiene los nombres, retratos y cortas biografías de cada uno de los integrantes de los cuatro clubes de siempre ese año, además de un espacio para que este estampara su autógrafo. Si quien lo poseyó tuvo la suerte o la facilidad de conseguir las firmas de todos los jugadores su valor aumenta considerablemente. En esa ocasión por ejemplo jugadores como Leonard Pearson, Julio “Jiqiu” Moreno, Manuel “Cocaina” García, Max Manning, etc. jugaron en un Club Habana dirigido por Miguel Ángel González y con Adolfo Luque como coach. Sin dudas sería un gran logro para un amante del béisbol conseguir todos esos autógrafos a la vez.

 

Además de todos lo anteriores hemos visto durante nuestros años en el mundo del coleccionismo los más diversos y a veces inverosímiles objetos: pulsos de mujer, hebillas para cintos, bolígrafos, lápices, ceniceros, pisapapeles, almanaques, medallas, trofeos, carnets de miembros de clubes e incluso bolas de cristal para arbolitos de navidad. Muchos de ellos con sus diferencias y particularidades suponemos se usaron también en otros países y sobre todo en Norteamérica. Sin embargo los nuestros resultan bien ingeniosos y presentan diseños de un contenido artístico y humorístico que los diferencia y los hace inigualables. Cuando les dediquemos las paginas particulares que algunos merecen esto podrá ser apreciado. Sin embargo donde mayor fuerza muestra la inventiva criolla a que nos referíamos es en los artículos utilitarios y decorativos que abundaron en las casas del cubano de aquellos tiempos y que no tenemos noticia de que se hayan producido en otros países en tal magnitud. Entre ellos destacan:

 

-Los platos de pared

Fueron concebidos como adorno para colgar en las paredes, nunca como piezas de vajilla.

De ellos existieron dos diseños diferentes, uno más antiguo que se caracteriza por ser liso y contener una imagen de más colorido y mejor lograda.

El otro tipo tiene el borde calado que estuvo de moda después de la segunda guerra mundial, sobre todo en Estados Unidos. Ambas emisiones tienen cuatro tamaños diferentes como pude verse.

Aquí podemos ver las imágenes que se usaron para los cuatro clubes que en definitiva son los tradicionales que hemos visto en otros tipos de ítems.

Sin embargo, cuando se trata de formar esta colección que contaría de los 16 platos de cada tipo uno se encuentra con una dificultad que en realidad es común en todo momento y que deberíamos haber aclarado antes incluso. Sucede que la cantidad de fanáticos con que contaban los equipos Almendares y Habana era más o menos pareja, Sin embargo ya el Cienfuegos contaba con menos afición y por ultimo estaba el Marianao que era el más pobre de los cuatro y el que menos seguidores tenia. Las razones de este orden son bien complejas y en ellas intervienen factores históricos, económicos, culturales, etc. Esto hizo que la cantidad de piezas que se fabricaban de cualquier tipo (pines, banderines, cerámicas, etc.,) se ajustaban al orden anterior pues los fabricantes buscaban asegurar la venta de sus productos. De ahí que resulte bien difícil conseguir las piezas del Cienfuegos y mucho más las del Marianao actualmente. 

-Adornos de cerámica

Estos fueron de diversos usos, tipos y tamaños, generalmente concebidos para adornar repisas, mesas o cualquier lugar de las casas cubanas. La mayoría fueron de porcelana encargada a Japón tras el fin de la segunda guerra mundial, momento en que se produjo un boom de este tipo de producto que resultaba muy barato y gustaba mucho por la calida de su terminación. Por lo general se observa la inscripción “Made in Japan” o “Hand painted” en sus bases. Como podemos ver los animales o mascotas de cada equipo son siempre los protagonistas de cada figura.


-Tasas y juegos completos de café

Se hicieron al menos tres tipos diferentes de juegos de café. En realidad hemos visto muchas piezas aisladas: cafeteras, teteras o azucareras, pero nunca hemos podido conseguir un juego completo con todas sus tasas y demás. Se explica porque todo el que adquiría una vajilla era para usarla y por lo general sus piezas se rompían sin remedio. En esta imagen hemos incluido tazas de los tres tipos y al menos una de cada equipo que es lo más que hemos podido reunir a través de los años. Hablando de tasas también hemos visto tasas chocolateras que son algo más antiguas y bien difíciles de conseguir.

 

-Botellas para bebidas con figuras de peloteros

Este tipo de botella de cristal para guardar bebida, construida con la forma de toreros, bailarines, etc. abundó a mediados del siglo pasado. Nuestro béisbol no se quedó atrás y nos dejó bellas piezas de diferentes tamaños que remedaban a un bateador o un pitcher con el uniforme de un equipo determinado. Todas tenían una tapa que cerraba con un corcho pero que se disimulaba con la cabeza del jugador que iba incrustada por fuera. La mayoría aparece sin la parte de la cabeza pues se cae y se rompe fácilmente. Nunca hemos visto una del Cienfuegos o del Marianao, a lo mejor no las hicieron.

 

-Vasos de cristal

I

Los vasos con imágenes o propagandas beisboleras fueron tal vez el más abundante de todos los artículos de uso diario que se fabricaron. Existieron de múltiples formas y tamaños, fabricados generalmente para ser vendidos a los abundantes fanáticos que se sentían felices de beber con un recuerdo de su club entre manos. Otras veces los concibieron marcas de diversos géneros como cervezas, refrescos, artículos de vestir, etc., que los regalaban usándolos como propaganda comercial sobre todo en bares y establecimientos comerciales.

 

Publicaciones Importantes en esa etapa republicana

En este aspecto merece especial atención un pequeño folleto: “El Monarca y sus Proezas” escrito por Horacio Roqueta sobre la visita de Babe Ruth a la Habana en 1920 al cual dedicaremos una de nuestras páginas, Bien importante también es una edición actualizada del libro de Díaz Muro preparada en 1949, esa vez con gran cantidad de información sobre todo lo acaecido en el béisbol profesional hasta esa fecha en el país además de las estadísticas de cada uno de los campeonatos año por año. Con una pésima calidad de impresión sin embargo, resulta una verdadera lástima pues en estos momentos constituye la biblia del investigador de la historia de este deporte en el país. A veces cuando vemos tantos libros publicados actualmente a todo oropel, vacíos por dentro pero con cientos de paginas, papel e impresión de gran calidad, nos apena que a ese libro no se le haya dedicado una buena reedición.

También hubo otras muchas publicaciones periódicas, sobre todo revistas que dedicaron extensas secciones a los resultados de cada temporada y a las actuaciones de sus mejores figuras. Algunas incluían también bellas cubiertas dedicadas al tema del béisbol en particular, sobre todo las dos revistas más importantes de la época, Bohemia y Carteles.

Por ultimo no queremos dejar de mencionar las investigaciones y libros del gran investigador y cronista Severo Nieto a quien tuvimos la suerte de conocer y admirar por su infatigable trabajo de investigación y los sinsabores que sufrió para publicar sus trabajos.

 

Las Guías de Béisbol  y El Salón de la Fama Cubano

Las Guías de Béisbol de los años cincuenta se emitieron religiosamente año tras año. Con el mismo formato de una revista contenían estas el resumen de cada campeonato una vez finalizado. Se preparaban con esmero y contenían extensos trabajos con las fotos de los integrantes de cada equipo participante así como las estadísticas y otros datos de interés. Era una época de laboriosidad muy distinta a la actual, en que son los más quienes están ansiosos por hablar discutir y dar sus opiniones en los medios y los menos quienes están por pasar tiempo trabajando para producir una publicación que quede para la posteridad con datos y estadísticas tan necesarios para una actividad como el béisbol.

En cuanto a nuestro “Salón de la Fama del Béisbol” este se inauguró el 21 de Octubre de 1939 para honrar a los mejores jugadores de la Liga Cubana. Existió hasta el año 1960 cuando ya contaba con 68 jugadores en total cuyos nombres se mostraban en una placa de mármol situada en el Estadio Latinoamericano.  Durante los 50 años siguientes dejo de existir hasta que en el  2014 reapareció agregándosele 10 nuevos integrantes.

En las Guías de Béisbol anteriores aparecía siempre una página final dedicada a dicho salón con la relación de sus integrantes y hermosas composiciones de sus integrantes más destacados y demás.

 

Los tiempos actuales.

A partir de 1959 el béisbol en Cuba dejo de ser profesional, modificando su estructura, los nombres y composición de sus equipos. Sin embargo no por ello dejo de ser nuestro deporte nacional y de contar con grandes figuras que merecen ser recordadas por siempre.

Actualmente, tras diversas vicisitudes y altas y bajas, se mantiene como tal, como el gran preferido de nuestro pueblo. Siguen siendo muchos los que lo siguen. Aunque son menos los que lo juegan. Ya aquellas masivas competencias de segunda y tercera categoría, los juego inter colegiales, los campeonatos entre centros de trabajo que abundaron en la época republicana o a inicios del periodo revolucionario han desaparecido o se mantienen a muy bajo nivel. Ahora las grandes figuras se forman mediante las escuelas de iniciación deportiva y los entrenadores y técnicos de los equipos que conforman las provincias.

También es significativo como va perdiendo terreno en cuanto a preferencia frente a otros deportes como el futbol que gracias a los avances de la comunicación global llegan a nuestra juventud en transmisiones simultaneas y rodeadas de un gran aparato mediático.

Refiriéndonos al tema central de esta sección - su historia documental - podemos decir que es preocupante la no existencia en el país de un museo de importancia dedicado a nuestro deporte nacional.

Por otra parte debido tal vez a los avances en los medios de comunicación, a los cambios en los conceptos generacionales o por cierta indolencia actualmente no se emiten series de postales como las que abundan en otros países con las figuras que intervienen en nuestras series nacionales y que bien pudieran emitirse incluso a niveles de provincia. En la etapa revolucionaria solo se hicieron dos series, una en los años sesenta dedicada más bien a los niños por el semanario Pionero, gracias a la cual contamos con algunas imágenes aunque sea de las grandes figuras de aquella primera época. Por ser poco conocida le dedicaremos una página de esta sección.

La otra fue una emisión de gran calidad impresa en Canadá en 1994 con las imágenes y records de los integrantes de los equipos que intervinieron ese año en la Serie Nacional. Por alguna razón que tenemos que no conocemos estas no se comercializaron y son poco conocidas a pesar de que nos ayudan a recordar a muchos de los grandes de nuestro deporte aficionado todavía por aquellos tiempos. También le dedicaremos su página.

Y si vamos unas décadas atrás y hacemos una comparación veremos cómo son escasos los artículos como pines, gorras, adornos de artesanía, pulóveres, réplicas de uniformes, propagandas, etc. que tanto se usaron (e incluso se usan hoy en otros países) los cuales además de magníficos incentivos para aumentar el fervor de la afición podrían constituir medios de sustento y colección de fondos para los propios equipos provinciales. Incluso el sistema de la venta de uniformes que es uno de los renglones más productivos para todos los grandes clubes de los diferentes deportes a nivel mundial,  en Cuba no se ha implementado con la fuerza necesaria

Además, aunque se han hecho guías anuales, carecemos de un gran libro que resuma la historia de nuestro béisbol aunando las estadísticas relativas a las series de primer nivel  celebradas hasta la fecha y la labor de sus participantes.

 

El mundo del coleccionismo del béisbol en Cuba.

En realidad son muy pocos los coleccionistas del béisbol que existen en el país. A diferencia de otras ramas del género no existe en el país una asociación o grupo de personas dedicadas a ello. Los pocos que se interesan en formar sus propias colecciones asisten a las reuniones de las asociaciones Numismática o Filatélica en busca de los pocos artículos que van quedando y que es allí donde se comercializan.

La mayoría de los maravillosos ítems que Cuba produjo y que se prestan para formar interesantes colecciones (postalitas cigarreras, fotos, pines, adornos, pelotas firmadas, publicaciones, etc.) han salido del país en manos de los ávidos coleccionistas y comerciantes foráneos (sobre todo norteamericanos, puertorriqueños, etc.) que durante las primeras décadas del gobierno revolucionario visitaron regularmente al país en busca de artículos que obtenían a bajos precios debido al desconocimiento y las necesidades del cubano.

Solo unos pocos han mantenido sus colecciones contra viento y marea, ofertas y tentaciones, Entre ellos destaca al acucioso investigador Rolando Sánchez que cuenta con la colección más extensa del país referida al tema. Para el nuestra más sincera felicitación.

De todas formas si con esta sección contribuimos en algo a incentivar dicha afición al pasado de nuestro béisbol o logramos orientar de alguna forma a quienes se interesen por reunir o coleccionar algo dentro de este gran universo de piezas a que nos hemos referido nos sentiremos premiados por nuestro esfuerzo.

 

Las páginas que compondrán esta sección:

Es objetivo de esta sección ir incorporándole paulatinamente páginas dedicadas a muchos  de los ítems a que nos hemos referido, algunos de los cuales no han sido mostrados en publicación alguna. En ciertos casos, aunque no contemos con la colección completa, incluiremos un trabajo inicial con el objetivo de completarlo con el tiempo y la cooperación de otros coleccionistas. Es importante aclarar que siguiendo el formato de nuestro sitio nunca mostraremos una imagen que no sea tomada de una pieza original. Si esta no fuera nuestra y perteneciera u otra persona (algo que pudiera suceder en un futuro) indicaríamos su procedencia al pie de la imagen.

He aquí una relación inicial de algunas de las páginas que nos proponemos ir conformando:

La emisión de postalitas de la marca de cigarros Billiken

El álbum de las grandes ligas de la fábrica de cigarros Tomas Gutiérrez

El álbum de los cigarros Tomas Gutiérrez de 1923-24

La primera serie de postales de cigarros Aguilitas

La segunda serie de postales de cigarros Aguilitas

El primer libro de béisbol cubano

La baraja de la Casa Vasallo

La emisión de postalitas de La Polar

El Álbum de la Casa Deportiva Campo Alegre

El Álbum de Felices de 1945-46

El Álbum de Felices de 1946-47

El Álbum Los Reyes del Deporte de Montiel

La colección de fotos de Alerta

Los autógrafos deportivos de 1949-50

Los distintivos y pines de solapa

Las diferentes figuras y piezas utilitarias de porcelana

Los 32 platos de pared diferentes que existieron

La emisión de postalitas del semanario Pionero

La emisión de postales de 1994

“LA GRAN EMISION DE POSTALITAS DE BEISBOL DE LA MARCA DE CIGARROS BILLIKEN”

La emision de postalitas Billiken

“EL ÁLBUM DE LOS CIGARROS TOMAS GUTIERREZ SOBRE EL CAMPEONATO CUBANO DE 1923-24”

Album de Tomas Gutierrez Campeonato 1923-24

EL BELLO ALBUM SOBRE LAS GRANDES LIGAS EMITIDO POR LA FÁBRICA DE CIGARROS “TOMAS GUTIERREZ

El Album sobre las Granes Ligas en 1924

EL JUEGO DE CARTAS CON NUESTRO BEISBOL COMO TEMATICA QUE EMITIERON CARAMELOS FELICES Y LA CASA VASSALLO

La Baraja de Caramelos Felices

EL “ALBUM 40 ESTRELLAS” DEL BEISBOL EDITADO POR EL SEMANARIO PIONERO EN 1971

El Album del Semanario Pionero